Poemario

“Ajenidad”

¿Por qué el dolor ajeno me duele más que el propio? ¿Por qué mi pecho, por más que esté lacerado, no es capaz de concentrarse solo en su sangrado? ¿Por qué al impiadoso tengo que ornar, si al verme llorar por sus vilezas y su falta de compungidad a la mañana siguiente en paz se despertará? Como si nada con un peso menos con una liviandad provisional. Luego volverá, arrastrado, lo que dejó para después buscando; estará bien lejos, en la cumbre de su vida, anhelando no volver a sangrar tanto por un corazón precario.

~nela

“Caparazón”

Llega la noche, vuelvo a verme, no logro despejarme, solo me centro, en aquello que para mí en ese momento es desconocido, extraño un venado en el cuarto. Llega la noche la luz de mi cuarto refleja potente en ese cuadro que dentro habita el reflejo de mi cuerpo que llego a ver y solo repudio es lo que siento. Que aborrecimiento, verme y no reconocerme. Verte y pensar que solo tengo uno de ti, cada noche te transformas y me dejas en las sombras, nublando mi vista, haciendo imposible que contigo un día, la paz entre las dos exista.

~nela

“Bambi”

Soy más ansiedad que persona últimamente. Las ganas de saberlo todo, de entender cada cosa, cuándo y cómo, por más mínima que sea, terminar comiéndome la cabeza con ideas que solo yo puedo verlas. ¿Por qué será que ahora me he vuelto de esta manera: cuidadosa, desconfiada, hasta insegura me atrevería a decir, si antes ansiosa ya era? Pero increíble cómo ahora mi cuerpo vive en constante alerta. Quizás sea la falta de siestas, las cuatro horas de sueño que cada noche con suerte tengo, o será que por fin lo lograron: mataron al venado que tan solo se atrevió a salir de su cuarto, que tan solo confió en un humano, o en varios, y de un balazo con su inocencia y la ternura de sus ojos acabaron.

“El venado en el cuarto”

Soy el venado en el cuarto, no hecha para nadie. No pertenezco a ningún enjambre, no pertenezco a ningún lugar. Siempre me veré como la pieza del rompecabezas que desechan al terminar de jugar. ¿Dónde me pondrán? ¿Perteneceré a algún lugar? ¿Encajaré perfectamente en la vida de alguien más o tendré que rogarle para que me deje entrar? ¿En qué ciudad podré decir que por fin las casillas llené y en casa aquí por siempre estaré? Por ahora solo seré el venado en el cuarto, incómoda, siendo forzada a quedarme donde la gente me ve aparte, ansiosa. Mis pezuñas tiemblan tanto que me asustan, traumada, con miedo de ser la que la conversación arruina. La pieza sobrante, con ansiedad, manchas y ojos marrones, inocentes. No disparen más, déjenme saltar lejos de aquí. que no nací para esperar a quien nunca supo cuidar de mí.

~nela

“10:00 AM”

10 de la mañana, voy 3 horas en la chamba, y no puedo dejar de pensar en el puchito que me voy a fumar de camino a casa, mientras que pienso en tu cara y la desidia que esta me mostraba, y que por dentro sentías, por más que tus labios amarme pretendían. Me mata la ansiedad, ni siquiera sé por qué estoy escribiendo, solo sé que ya quiero que acabe esto. Es muy dramático, lo sé, que me esté quejando de un empleo que me da dinero por unas teclas tocar y unos cuantos papeles engrapar, y sé que no es tan importante como para mi paz perturbar, pero lo hace, aunque lo intente controlar, no soy capaz de hacer que el zumbido en mi oreja cese, o que el dolor en el lado izquierdo de mi cabeza pare, o que mi ojo izquierdo por completo deje de, por sí solo, cerrarse. Estoy harta, 10 horas de mi vida metida entre tantas cajas, tuberías que, por Dios, juro que si una gota me cae, agarro mis cosas y, sin pensarlo dos veces, los mando a la mierda, y me envuelvo en mi cama, esperando a que otra oportunidad del cielo caiga. Pero no soy tarada, sé que vale la pena la paga, al menos en este país mediocre que cada día me interesa menos lo que en él pasa.

Ojalá vivir de lo que amo, ojalá poder dedicarme por siempre a escribir, vivir entre cenizas, Marlboro, vino, escritos, poetisos, plantas, libros, matcha, cafés, andromelias, noches de juerga, noches de pizza, noches de chisme con las chicas, noches de amigos, atardeceres, música, lirios, postres, películas, bares, amores, terrores… vivir viviendo, sabiendo hacerlo como lo hago, sin depender de un salario, qué hermoso sería no haber crecido jamás, qué hermoso sería seguir viviendo una falsa realidad, quizás en ese pensamiento sí soy feliz, viviendo tranquila, sin tener tanto dolor por el cual escribir. Quizás en ese mundo no te vi partir, y sigue todo igual, tú y yo de la mano, aprendiendo a amar, aprendiendo a andar sin tanta crueldad del mundo actual, que en su momento disfrutó de nuestros caminos separar.

~nela

“Vislumbre de algo”

¿Por qué será que eres mi musa? ¿Por qué sacas la versión de mí que no me gusta? Sintiendo plenamente… cada fragmento de piel recuerda esa noche de viernes, donde por fin pude mudarme, cambiarme, mis alas crecieron y me preparé para marcharme por amor a alguien ajeno a ti, pero completamente tuya. Habían dos cuerpos amándose en ese cuarto con luz blanca, que como nunca pedí prender para poder verte, quizás por última vez, pero por amor me quedé, amor hacia ti. Esperé esa palabra, gesto, oración, mirada, intención. Di algo. Haz algo. Demuéstrame que a tu lado yo valgo. Dime que me quieres a tu lado. Dime que me estoy equivocando. Córtame las alas y hazme quedarme atada a tus sábanas.

No permitas que me vaya, encarcélame, célame, póseeme, ruegame, cuídame. Solo así, con placer, silencio mi mente y por ti me desviviré. Y te lo digo fríamente: está todo a tu potestad. En tus manos está si deseas el resto de tu vida de lejos verme caminar o, por el contrario, que llegue la mañana y, por siempre, a tu lado despertar.

~nela

“5:20AM”

Hoy me levanté y lo primero que hice fue murmurar tu recuerdo y el hombre tan bueno que amé, que aún amo y amaré. “El mejor hombre del mundo”, susurré apenas levantada. 5 de la mañana. Ningún pensamiento por mi cabeza pasaba; solo mis labios se movieron sin yo ser la que los controlaba. Ni mi cerebro estaba consciente. “Ni agarré señal”, como dice hoy en día la gente. 5:20 a. m. A esa hora lo único que deambula en mi mente son las ganas de volver a dormirme y la posibilidad de faltar a la chamba, si es que fuese posible. Curioso: que ni yo misma por completo abrí los ojos; que no dejé ni chance a que mis extremidades se enderecen o que los pajaritos canten; ni permití a mi sistema nervioso despertarse. Solo mi boca pronunció esa frase y me hizo volver a pensarte.

Pero desperté, me reí de mí, porque por fin llegó “la mañana”, donde admito —y con mi orgullo a un lado lo digo—: “Qué maravilla de hombre”. Y dicen que la perfección es imposible, pero es que no te han conocido, no vivieron lo que tú y yo vivimos, no saben que por ti ahora la perfección es lo mínimo que exijo. La perfección no es posible, pero tú existes, lejos de mí, pero existes. Andas por ahí, por la calle, siendo el significado andante de lo que es ser un hombre impecable.

~nela

“Vaso”

Sigo utilizando el vaso que me regalaste de vez en cuando, cuando lo veo en el reflejo aún puedo vernos en el centro, buscándolo como locos, y tú a mi lado, haciéndome feliz, como siempre te esforzaste por hacerlo. Volví a disfrutar del silencio, del café en dicho vaso y el hielo que se descongela lento. Volví a apreciar tu ausencia, y ahora el haberte tenido es lo que más agradezco cuando me despierto. Te recuerdo, me das paz, no te extraño, con ansiedad ya no te pienso, sino con un dolor leve en el pecho; es alivio, es insólito, como tu apellido; eres tú, el dolor semi amargo que con tanto gozo mi corazón siente a diario.

~nela

“No hay límite cuando se trata de amar”

¿Cuándo será suficiente? ¿Realmente existirá un límite? ¿Realmente existirá algo como “lo máximo”? ¿Realmente existirá eso que nos hace decir “hasta acá no más”? ¿Existe en realidad un límite real? ¿Existe el “suficiente ya”? Porque me convenzo de que no, cada vez más. Me han hecho daño de setenta mil formas distintas y hasta ahora no he podido llegar a alejarme por voluntad propia. Y si lo he hecho, más adelante me cuestiono y afirmo que: si hubiera aguantado eso y mil cosas más, tan solo por quedarme a su lado. Y de verdad creo que no existe algo que yo no pueda perdonar. Cuando el amor me ciega, de verdad no hay bastón que me pueda guiar. No entiendo cómo pueden alejarse tan rápido, cómo pueden lanzar la toalla sin antes morirte y lucharla hasta quedarte sin nada.

No entiendo porque, literal, creo que cuando yo amo de verdad no hay cosa que yo no pueda dejar pasar. Siempre perdonaré, olvidaré, seguiré, trabajaré por ser contigo con quien comparta mi café. A mí me tienen que obligar. Yo, por mi lado, solita, no creo poder hacer que mi corazón te deje de amar.

~nela

“Recordatorio”

¿Seguirás con tus “iba a”? ¿Seguirás con tu “no lo sabía”? ¿Seguirás con tus “disculpa”, perdón, no sé, lo siento, lo lamento, es que no pienso, se me fue, se me pasó, estoy mal, ya no puedo, mi papá esto, mi mamá lo otro, bla, bla, bla? Seguirás con tus mil y una excusas para no amarme como te lo estoy pidiendo, y lo entiendo -eso diría yo si es que el mundo entero te estuviese pidiendo- pero ¿qué es lo que está en mi lista de deseos? Nada más que constancia, cuidado, un hombre atento, que me meta en su vida y me haga parte de ella, y no me haga sentir culpable por ello. Otra vez pondrás a todos primero. “No soy así”. Tu boca pronuncia eso, y en cada siseo puedo sentir la cobardía que sale de tu pecho.

Es que es mi culpa: busqué un hombre en donde solo habían residuos de un niño traumado y deshecho. La paso mal porque quiero, porque te quiero, porque te amo, o al menos eso es lo que creo. Pero ¿cómo amas a alguien que critica tu cuerpo, que a sus amigos prefiere y te grita en frente de ellos, te empuja cuando lo cuidas como su madre nunca pudo hacerlo? ¿Cómo amas a alguien que te hace menos? ¿Cómo amas a alguien que te oculta hechos médicos? ¿Cómo amas a alguien que no presta atención a tus palabras y se caga en lo que le hablas? ¿Cómo amas a alguien que te pone en riesgo? ¿Cómo amas a ese sujeto?, me pregunta la gente. No sé qué decirles. “Mereces algo mejor”, exclama mi alrededor. Y sí, es verdad. Lo sé. Lo saben. Él lo sabe.

Ahora estoy lejos y con coraje te recuerdo. Habían mil razones para irme, pero solo necesitaba una para quedarme, y no me la diste. Ni siquiera hacer algo tan simple pudiste. Estás lejos y sigues haciendo que mi ser se llene de decepciones y complejos. Estoy lejos. Y no me mires así. Tú me alejaste y ahora te veré desde aquí, y tú a mí. Y si me amas como dijiste haberlo hecho, te quedarás quieto, ahí, en silencio, donde tu sombra ya no sea visible ni por mis ojos o presentimiento. Ahí, tranquilito, viendo cómo otro hombre me hace feliz como tú nunca tuviste los huevos para hacerlo.

~nela